Condenada por la agresividad de su hijo
La Audiencia de Sevilla encuentra culpable a una madre por su "laxitud y tolerancia" a la actitud violenta de su vástago

La Audiencia de Sevilla encuentra culpable a una madre por su "laxitud y tolerancia" a la actitud violenta de su vástago

Algunos ejemplo de arte urbano del niño de las pinturas en Granada.


Ya no hay crisis en España. VER ARTÍCULO


El informe PISA ha dejado claro que los alumnos españoles suspenden frente a sus pares de otros países desarrollados. Ahora, un nuevo estudio de la OCDE hará una comparativa similar de la población adulta. Por el momento, España no ha confirmado aún su presencia en este ‘examen’.

Ver artículo
Familias americanas cortan por lo sano el problema de la hipoteca: queman su casa.
El director del trabajo subraya que las diferencias regionales se deben en gran parte a la formación de los trabajadores.
Ver artículo relacionado, con el título:Informe PISA: "España debe superar la media de la OCDE para ser competitiva"

Si quieres saber quién se esconde detrás de los puntos, aléjate 2 ó 3 metros y mira la foto.
Dejo al libre arbitrio de los lectores la interpretación de estos comentarios netamente machistas y opresores en contra de la mujer. No contra la mujer en general, sino contra esta super-mujer: Rafaela Pastor.
Artículo de Pérez Reverte en el Semanal:

La ventaja de vivir en España es que a veces me dan hecha esta página, o casi. Hoy se la brindo a la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres, a cuya presidenta, Rafaela Pastor, debo el asunto. Diré de paso que escribo presidenta porque está impuesto por el uso –por eso figura en los diccionarios– y también por ese agradecimiento del que antes hablaba; en realidad presidenta es a presidente lo que amanta es a amante; y que yo recuerde ahora, sólo parturienta es de verdad parturienta y no parturiente, pues las únicas que paren son las hembras, mientras que amante, contribuyente, paciente o presidente, por ejemplo, son palabras de género neutro –aquí sí es correcto decir género y no sexo, pues hablamos de palabras, no de personas–. Pero bueno. Igual todo esto es muy complicado para doña Rafaela. Así que para no darle quebraderos de cabeza, iré al grano. Y el grano es que la antedicha, en nombre de la plataforma que preside, exigió hace unos días que la Real Academia Española incluya en el diccionario las palabras miembra y jóvena, con este singular argumento de autoridad: «Si tenemos que destrozar el lenguaje para que haya espacios de igualdad, se deberá hacer». Y además, dos huevos duros.
Pero lo más bonito del aquí estoy de doña Rafaela se refiere al latín, al que acusa de originar buena parte de los males que afligen a las mujeres en España. El latín es machista y culpable, sostiene apuntando con índice acusador. El español actual viene, según ella, de una lengua forjada en una época «en que las mujeres eran tratadas como esclavas y eran los hombres los que decidían y concentraban todo el poder». Sobre el árabe –que también tuvo algo que ver en nuestra parla– doña Rafaela no se pronuncia: sería racismo intolerable en boca de una feminata andalusí. Es sólo la lengua de Virgilio y de Cicerón la que, a su juicio, «nos supone un lastre, ya que validamos nuestra sociedad mirando siempre al pasado». Lo curioso es que, a continuación, la señora –dicho sea lo de señora sin animus iniuriandi– admite que ni sabe latín ni maldita la falta que le hace. Sobre la historia de Roma, de quiénes eran esclavos y quiénes no lo eran, tampoco parece saber más que de español o de latín; pero en política, como en Internet, cualquier indocumentado afirma cualquier cosa, y no pasa nada. Es lo bueno que tienen estos ambientes promiscuos. Cuantos más somos, más nos reímos.
Lo más estupendo y moderno es la conclusión de doña Rafaela: hace falta una represión «a través de inspecciones sancionadoras» de quienes no ajusten su lenguaje a la cosa paritaria, a las leyes de igualdad estatal y andaluza, y a ese prodigio de inteligencia y finura lingüística que es el Estatuto de Andalucía. En cuyo contenido político, por cierto, no me meto; pero cuya pintoresca redacción, que incurre en los extremos más ridículos, debería avergonzar a todos los andaluces –y andaluzas– con sentido común. O sea: para que España sea menos machista, cada vez que yo me siento a teclear esta página, por ejemplo, debería tener a un inspector de lenguaje sexista sentado en la chepa, dándome sonoras collejas cada vez que escriba señora juez en vez de señora jueza –que la RAE incluya algo en el diccionario no significa que sea lo más correcto o recomendable, sino sólo que también se usa en la calle–; o me haga pagar una multa si no escribo novelas paritariamente correctas: un guapo y una guapa, un malo y una mala, un homosexual y una lesbiana, una parturienta y un parturiento.
Y sobre todo, el latín. Ahí está, sí, la fuente de todos los males, a juicio de doña Rafaela y su hueste. Tolerancia cero, oigan. Incluso menos que cero. Ni un elogio más a esa lengua que, incluso muerta, sigue haciendo tanto daño. Porque cada vez que a una mujer la despiden del trabajo en Manila por estar embarazada, la culpa es del latín. Cada vez que una mujer taxista le grita a otra conductora –lo presencié en Madrid– «¡Mujer tenías que ser!», la culpa es del latín. Cada vez que hay una ablación de clítoris en Mogadiscio, la culpa es del latín. Cada vez que un hijo de puta acosa o viola a su empleada en San Petersburgo, la culpa es del latín. Cada vez que un capullo meapilas se arrodilla ante una clínica de Londres con los brazos en cruz para protestar contra el aborto, la culpa es del latín. Cada vez que un marido llega a casa borracho, en Yakarta, y golpea a su mujer, la culpa es del latín. Cada vez que una mujer le pega una paliza en Vigo a la mujer que es su pareja, la culpa es del latín. Si los académicos no hubieran estudiado latín, la Real Academia Española estaría llena de miembras, y el diccionario lleno de jóvenas. Y a las imbéciles, con mucha propiedad, las llamaríamos imbécilas.
Otro artículo que está en este blog :
En una entrevista dice lo siguiente:
¿Y qué opina de las organizaciones de hombres por la igualdad?
Están de moda y yo les diría que, si realmente están por contribuir a la consecución de los derechos de las mujeres, deben reflexionar si contribuir a la defensa de los derechos de las mujeres consiste en que ellos tomen la palabra nuevamente, que ellos hablen de nuestra vida, que ellos hablen de nuestros sentimientos y que, en definitiva, nos quiten el protagonismo que nos corresponde porque somos las que tenemos que hablar de nosotras mismas. Si ellos nos apoyan, muy bien, pero que no confundan este apoyo con quitarnos el protagonismo que nos pertenece.
Aquí presento la expresión más pura y la reflexión más profunda de una persona que aboga por transformar el lenguaje y propone, entre otras cosas, prohibir el velo a las musulmanas y el hábito a las monjas. Habla del feminimo como tabla de salvación para las madres solas. Yo no digo na ...
Interesante enlace a un blog que recoge patadas al diccionario en español y en gallego.

Cartografía de los apellidos en Galicia. Si quieres, te hace un informe para que lo imprimas.
Después de decir que todos los niños andaluces son analfabetos, el diario El Mundo le hace una entrevista a Ana Mato, y la justificación no tiene desperdicio:
. "Señora" Mato, cómo convencería usted a varios millones de andaluces, de izquierdas o de derechas, para que voten a una mujer y a un partido que ha insultado a sus hijos llamandoles analfabetos?
En ningún caso he querido ofender a ningún andaluz. Es verdad que utilicé la palabra más desafortunada, pero no me refería a los andaluces sino a la gestión en política educativa de la Junta de Andalucía. Lo cierto es que la situación educativa en Andalucía es la peor de toda España y si el nivel de la educación, según todos los informes internacionales, es bajo en toda España, lo es aún más en esa comunidad autonóma. A eso es a lo que me refería, a eso y a una crítica al gobierno de Chaves por su gestión educativa. El gobierno Chaves del PSOE de Andalucía siempre cree que cualquier crítica a su gestión es una crítica a los andaluces y nada más lejos de la verdad. Yo, personalmente, tengo muchísimo respeto y admiración por todos los andaluces, con los que comparto todo el tiempo libre que me queda. En cuanto supe que mis palabras se habían malinterpretado, y reconozco que la expresión no pudo ser peor, pedí perdón, la retiré y aclaré que lo único que pretendía señalar es que hay que mejorar el nivel educativo en toda España y también en Andalucía."
La letra negrita es mía. No creo que se pueda uno defender peor. Para ver la entrevista completa, aquí
¡Viva la imparcialidad!